Editorial-Engaño y politiquería tras el caos energético en Puerto Rico

 

La «política pública» energética oficial del gobierno de Puerto Rico postula que para el año 2050, el 100 porciento de la energía que se genere y distribuya en nuestro pais procederá de fuentes renovables, como el sol y el viento, entre otras.  Una política pública sabia y también el único camino hacia la estabilidad, sostenibilidad y eventual independencia energética y desarrollo económico para Puerto Rico. Sin embargo, el país está muy lejos de alcanzar la meta. Al 2023 solo se habia logrado el 4 por ciento de cumplimiento, y tanto el gobernador de Puerto Rico, Pedro Pierluisi, como la secretaria del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), Jennifer Granholm admiten los retos enormes que se presentan en el camino hacia el logro de 100 por ciento renovables drntro de 26 años.

Pierluisi dice que para avanzar, las decisiones en adelante deberán ser «prudentes y estratégicas». La secretaria del DOE afirma que es inminente tomar » decisiones difíciles». Ninguno de los dos explica en qué consistirían esas decisiones «prudentes» o «difíciles», según sea el caso. Tampoco aclaran a quién o quiénes les corresponde tomarlas. Pero en una colonia como Puerto Rico, y viniendo el dinero desde la sede del poder en Washington, es obvio quien terminará » agarrando el sartén por el mango».

En este momento, en Puerto Rico impera el caos en el sector de la energía. Las piezas del rompe cabezas no cuadran, y tal parece que mientras la » política pública» dice una cosa, las decisiones que se toman van en dirección contraria. Salvo declaraciones » para las gradas», nadie en el gobierno de Puerto Rico ni de Estados Unidos, parece tener entre sus prioridades el futuro energético y económico de Puerto Rico.

Aquí manda la Junta de Control Fiscal que está concentrada en lograr que la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) empiece a pagar su deuda y beneficiar- o por lo menos aplacar- a los acreedores de Estados Unidos, aquellos  grandes conglomerados financieros que aportan cuantiosas sumas a los PAC de los políticos de allá.

Este año hay campañas y elecciones en Puerto Rico y Estados Unidos. Aquí, Pierluisi está concentrado en su campaña primarista frente a la Comisionada Residente, que parece tenerlo nervioso, y en continuar ampliando sus contactos políticos y empresariales en Estados Unidos, por si acaso las cosas no le salen como él espera.La secretaria Granholm está concentrada en seguir presionando para que se cumplan los objetivos y compromisos de la administración Biden con sus aliados y donantes del sector energético, y con adelantar la campaña para la reelección del actual Presidente de Estados Unidos.

En medio de esas corrientes cruzadas están el pueblo puertorriqueño y los abonados residenciales y comerciales de la AEE. Presos de una deuda impagable que le impondrá dos cargos adicionales a la tarifa eléctrica por los próximos 40 años. Asfixiados por las cenizas tóxicas de la carbonera AES y el vergonzoso rescate financiero que este gobierno recomendó y la Junta de Control Fiscal aprobó para dicha empresa privada, el cual representará $185 millones que pagarán los consumidores de energía hasta el año 2027. Víctimas del servicio ineficiente de LUMA Energy, Genera PR y New Fortress Energy, que saben generar y distribuir ganancias para sus accionistas, y salarios y bonos fabulosos para sus altos oficiales, mientras nuestro pueblo sigue a merced de la inestabilidad e incertidumbre de decenas de generadores temporeros que no le ofrecen tranquilidad ni energía sostenible a nadie. Entre ellos, se recriminan y se pasan la «papa caliente» de la responsabilidad por sus continuos errores y desastroso desempeño. Los contratos y operaciones de esas cuatro empresas privadas- que reciben abundante respaldo gubernamental- son ejemplo flagrante del fracaso e injusticia del modelo económico neoliberal.

Por diseño, a nuestro pueblo le toca ahora vivir y pagar durante décadas, por la ruina de la AEE y de nuestro sistema eléctrico, mientras los individuos e intereses políticos y empresariales- de Puerto Rico y Estados Unidos- culpables y cómplices de dicha ruina han salido ilesos y boyantes del caos que han provocado. Algunos de ellos y ellas se presentan como candidatos a puestos políticos por el PNP-PPD en las elecciones de noviembre próximo. Una excelente oportunidad para que los votantes les hagan pagar al menos un mínimo precio  por sus  engaños y politiquería.

 

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Author: editorial