Cuando el noviazgo no es color de rosa

Hay unas banderas rojas que nos pueden alertar y ayudar a prevenir cualquier tipo de violencia

dentro de la relación de pareja

En esta época muchos celebran tener su primera relación con esa persona que hace sentirnos
especiales, en una nube y que todo es perfecto. Muchas veces esos sentimientos nos ciegan
de reconocer e identificar que la relación no es saludable y que hay banderas rojas que nos
alertan sobre acciones y actitudes dañinas, de malos tratos y agresiones que molestan y
debemos poner un límite.

La violencia en el noviazgo consiste en distintas formas de agresión utilizadas por la parte
agresora para tener control y poder sobre la otra persona. Esta se demuestra a través de
agresión física, emocional, sexual, económica, espiritual y social hacia la pareja con el fin de
obtener control.

El comportamiento violento inicia de manera pasiva y se va intensificando gradualmente. Al
comienzo de la relación, todo puede parecer que es buena y a veces hasta perfecta. Sin
embargo, con el tiempo la parte agresora utiliza estrategias para lograr el deterioro social de su
víctima alejándole de su círculo de personas e iniciando las conductas agresivas.

Para mostrar un mayor control, la parte agresora puede mostrarse irritable luego de pasar por
situaciones de estrés y buscará maneras de no hacer notar su agresividad directamente.
Usualmente, la víctima excusa a la pareja pensando que es parte del problema. En el noviazgo,
no se dan situaciones violentas todo el tiempo por lo que es difícil identificar el patrón violento
de la parte victimaria.

Cuáles son esas banderas rojas
Es importante destacar que la violencia lleva un ciclo determinado. En su primera etapa, la
parte agresora aparenta irritarse por cualquier situación. En la segunda etapa, la parte agresora
violenta a su víctima a través de palabras que alteren su estado de ánimo y autoestima.
Igualmente, criticará a su familia, su cuerpo, ideologías o manera de pensar, entre otras. Le
puede agredir físicamente, sexualmente e incluso controlar sus medios económicos. Luego, la
parte agresora hará ilusión de estar arrepentida y repetirá dicho ciclo. Muchas víctimas
confunden ese control y conducta excusando a la parte agresora ya sea por pena o miedo.

Es importante reconocer los signos y señales de una relación violenta para salir de esta lo
antes posible. Dentro de estos, identificamos las faltas de respeto, infidelidad, el control sobre
la otra persona, hostilidad, miedo, pérdida de habilidades y relaciones sociales, aislamiento,
celos, búsqueda de discusiones y mostrar los eventos más intensos de lo que son.

Al identificar estas señales en la pareja se debe acudir a buscar ayuda emocional para salir de
la relación. Es importante dialogar con personas cercanas y de apoyo que contribuyan a la
recuperación. Además, siempre se puede recurrir a distintas redes de apoyo para buscar ayuda
y no silenciarnos ni soportar las agresiones. Algunas organizaciones de ayuda y apoyo son
Taller Salud (787.876.3440), Coordinadora Paz para las Mujeres (787.281.7579), Proyecto
Matria (Línea de Ayuda 24/7 787.489.0022).

Para más información visita la página del Colegio de Profesionales del Trabajo Social de
PR www.cptspr.org o llama a través del (787) 768-5700.

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Author: Redacción